divendres, 3 d’abril de 2009

Un sufrimiento provocado por los árabes - Wall Street Kournal Europe

http://online.wsj.com/article/SB123733224510363157.html

Wall Street Journal Europe/Revista de opinión

18 DE MARZO DE 2009

Un sufrimiento provocado por los árabes

Nonie Darwish (se crió en la ciudad de Gaza y El Cairo, es la autora del libro recientemente publicado “Cruel and Usual Punishment” (Castigo cruel y frecuente) (Thomas Nelson, 2009).

Los donantes internacionales prometieron casi US$ 4.500 millones en ayudas para Gaza a comienzos de este mes. A lo largo de los últimos años, me ha resultado muy doloroso ser testigo de la situación humanitaria en deterioro que se vive en aquella estrecha franja donde yo vivía de niña en los años 50.

Los medios tienden a atribuir el deterioro de Gaza únicamente a las acciones militares y económicas de Israel contra Hamás. Sin embargo, ese análisis resulta corto de miras puesto que ignora la causa fundamental del problema: 60 años de política árabe destinada a consolidar la condición de refugiados de los palestinos apátridas con el fin de utilizar su sufrimiento como arma contra Israel.

De niña, en Gaza, en los años 50, viví en carne propia los primeros resultados de esta política. Egipto, que en ese entonces controlaba el territorio, llevaba a cabo operaciones de tipo guerrilla contra Israel desde Gaza. Mi padre estaba al mando de estas operaciones, en las cuales participaban “fedayines” palestinos, autosacrificio, en árabe. En ese entonces, Gaza era ya la primera línea de la Yihad árabe contra Israel. Mi padre fue asesinado por las fuerzas israelíes en 1956.

Fue en aquella época que la Liga Árabe comenzó con su política de refugiados palestinos. Los países árabes implementaron leyes especiales concebidas para hacer imposible la integración de los refugiados palestinos de la guerra árabe contra Israel de 1948. Ni siquiera los descendientes de los refugiados palestinos que han nacido en otro país árabe y que han vivido allí toda su vida pueden obtener el pasaporte de ese país. Ni casándose con un ciudadano de un país árabe pueden transformarse en ciudadanos del país de su cónyuge. Deben permanecer “palestinos” a pesar de que nunca hayan pisado Cisjordania o Gaza.

Esta política de forzar una identidad palestina en estas personas por toda la eternidad y condenarles a una vida miserable en un campo de refugiados fue creada para perpetuar y exacerbar la crisis de los refugiados palestinos.

Lo mismo sucedió con la política árabe de superpoblar Gaza. El Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo, cuyo principal apoyo político proviene de países árabes, promueve las altas tasas de natalidad recompensando a las familias que tienen muchos hijos. Yasser Arafat declaró que el útero de una mujer palestina era su mejor arma.

Los países árabes están siempre intentando catalogar como “refugiados” a la mayor cantidad de palestinos posible. Como resultado, cerca de un tercio de los palestinos de Gaza todavía viven en campos de refugiados. Durante 60 años los palestinos han sido utilizados y sufrido abusos por parte de los regímenes árabes y terroristas palestinos en su lucha contra Israel.

Ahora es Hamás, una organización terrorista islámica apoyada por Irán, la que está utilizando y abusando de los palestinos con este fin. Mientras los líderes de Hamás se ocultaban en sus búnkeres bien aprovisionados y en los túneles que preparaban antes de provocar el ataque por parte de Israel, los civiles palestinos quedaban expuestos y atrapados ante el fuego cruzado mortífero entre Hamás y los soldados israelíes.

Como resultado de los 60 años de aplicación de esta política árabe, Gaza se ha transformado en un campo de prisioneros para 1,5 millones de palestinos. Tanto Israel como Egipto temen a la infiltración terrorista desde Gaza –especialmente desde que Hamás ejerce el control- y siempre han efectuado controles rigurosos en sus fronteras con Gaza. Los palestinos continúan pasando penurias puesto que Gaza todavía constituye la plataforma de lanzamiento para ataques terroristas contra ciudadanos israelíes. Los ataques se materializan en forma de misiles de Hamás dirigidos indiscriminadamente a guarderías, viviendas y comercios israelíes.

Y Hamás continuó con estos ataques más de dos años después de que Israel se retirara de Gaza con la esperanza de que esto diera comienzo al proceso de construcción de un estado palestino, que finalmente condujera a una solución al conflicto palestino-israelí pacífica y de dos Estados. En ese momento no había “ciclo de violencia” ni justificación para otra cosa que no fuese paz y prosperidad. Pero, en cambio, Hamás escogió la Yihad islámica. Las esperanzas de los habitantes de Gaza e Israel terminaron en sufrimiento para los palestinos y en misiles para los israelíes.

Hamás, un representante de Irán, se ha transformado en un peligro no solo para Israel sino también para los palestinos y para los estados árabes vecinos que temen que la difusión del Islam radical pueda desestabilizar sus países.

Los árabes afirman que aman a los palestinos. Sin embargo, parecen más interesados en sacrificarles. Si realmente amaran a sus hermanos palestinos, presionarían a Hamás para que dejara de disparar sus misiles hacia Israel. A largo plazo, el mundo árabe debe poner fin a la condición de refugiados de los palestinos y, por ende, a su deseo de hacer daño a Israel. Ya es hora de que los 22 países árabes abran sus fronteras y acojan a los palestinos de Gaza que deseen empezar una nueva vida. Ya es hora de que el mundo árabe verdaderamente ayude a los palestinos, y que dejen de utilizarles.

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