dissabte 31 de desembre de 2011

No son patriotas quienes levantan sus manos contra Tzáhal - Rabino Shmuel Shaish

No son patriotas quienes levantan sus manos contra Tzáhal



22/12/2011


Autor: Rabino Shmuel Shaish*


Tristes días de Janucá son estos días. Bendecimos las velas recordando los milagros en los tiempos de los primeros Macabeos, pero los pensamientos amargan la alegría. Judíos religiosos (?) atacan a los soldados de Tzáhal con piedras, nafta y fuego. En el nombre de Dios se excluyen a las mujeres en los lugares públicos. Judíos descendientes de perseguidos en pogroms y en la Shoá incendian y queman mezquitas y libros sagrados de los musulmanes, niegan educación en conjunto con niños que sus padres son negros y orientales, niegan la integración en nuestra sociedad a aquellos que son olim “defectuosos” (exigiendo conversiones ultraortodoxas).


Por el otro extremo, judíos laicos-libres (?) se burlan de las tradiciones judías, comercian en shabat (negando el derecho a trabajar en sus negocios a judíos observantes); lo importante es el dinero y al diablo los valores del “otro”. Convierten el sexo en promiscuidad, no circuncidan a sus hijos y ponen en duda la necesidad de una patria para el pueblo judío.


Y entre estos dos extremos estamos la mayoría silenciosa, religiosa y laica, que desea respetar a todos sin molestarse el uno con el otro: “yajad shivtei Israel” (juntas las tribus de Israel). Pero quedando en silencio estamos avalando a los extremistas. Y ambos extremos pueden llevarnos a una nueva hecatombe. Ya estoy escuchando jóvenes de ambos extremos que dicen “la guerra civil es cuestión de tiempo”, la violencia puede crear más violencia y el precio que pagaremos todos es inimaginable.


En estos días de Janucá no puedo dejar de pensar que justamente esta hermosa festividad nos debe obligar a pensar en estos espantosos sucesos.


La rebelión Asmonea en el año 167 aC comenzó cuando la mayoría judía nacional se opuso a la asimilación de nuestro pueblo dentro del helenismo, y combatieron a los filohelenos y a las fuerzas del rey griego seléucida Antioco IV. Lograron la victoria y establecieron un Estado Judío libre y soberano. Pero esa independencia casi se pierde cuando los hasideos (grupo ultra religioso) se unieron a los helenistas judíos, aceptando ser una región autónoma de Seleucia. Iehuda Hamacabí fue abandonado, muriendo en batalla. El Estado se salvó gracias a la estupidez de Antioco, que traicionó a los hasideos y en esa forma la independencia se estableció.


El reino Asmoneo fue creciendo, agregando territorios y población no judía, llegando en tiempos del rey Alejandro Yanai (Janneo) hasta más el norte de Damasco. En el sur el rey Yojanan Horkanos I conquistó Idumea, obligando a los idumeos a convertirse, desterrarse o morir.


En el reino Macabeo se fueron formando grupos antagonistas de helenistas, saduceos y fariseos. Llegó una tremenda Guerra civil, en la cual el rey Alejandro Yanai fue apedreado con etroguim en Sucot dentro del Templo y dio órdenes a sus mercenarios de entrar en el Santuario y matar a los que estaban dentro festejando la fiesta. Miles cayeron en esa Guerra civil, siendo muchos crucificados (primera vez que los Judíos introdujeron esa pena de muerte en Israel) y mientras agonizaban los soldados violaban a sus mujeres e hijas.


La Guerra terminó con una triste victoria farisea, pero no se logró una verdadera paz entre los hermanos y así en una nueva guerra civil entre los hermanos Asmoneos Iehuda Aristóbulo II y Iojanán Horkanos II trajo a los romanos a nuestra tierra y en el año 63 aC Judea se convirtió en vasallo de Roma.


No llego el estado Asmoneo a cumplir cien años. Y no deseo ahora continuar con el relato de la destrucción del Segundo Templo y luego la rebelión de Bar Kojva que llevaron a nuestro pueblo al largo y tremendo exilio. En gran parte eso ocurrió por extremistas que arrastraron a la mayoría silenciosa.


¿Podemos los seres humanos aprender realmente de la historia? Seguro que podemos y debemos, si tenemos el coraje de frenar a los extremistas. Ya hemos visto hasta hoy que la extrema derecha, que mezcla nacionalismo xenófobo con religión mal interpretada, utiliza la fuerza bruta sin reparos: en los años setenta del siglo pasado la “majteret haiehudit” (el grupo clandestino judío en los asentamientos) atacó a los alcaldes de ciudades árabes-palestinas, dejando inválidos a varios de ellos, en esa época.


El 10 de febrero de 1983 un extremista de derecha asesinó a Emil Grunzweig de Shalom Ajshav en una manifestación en Jerusalén. El 25 de febrero de 1994 el médico Baruj Goldstein masacró a decenas de musulmanes que rezaban en la mezquita de la Mearat Hamajpelá. El 4 de noviembre 1995 fue asesinado por un derechista ortodoxo el premier Yitzjak Rabin.


Los últimos años grupos clandestinos de derecha ortodoxa atacan aldeas árabes, arrancan olivos, apedrean a pastores, incendian mezquitas, profanan libros sagrados y ahora también atacan a nuestros soldados e incendian bases militares. Hay muchos no extremistas que “justifican” estos hechos, porque hay que “entenderlos”, son patriotas que luchan por el honor judío.


Pues no, no son patriotas quienes levantan sus manos contra Tzahal, son los sicarios modernos. Ellos usan el nombre de Dios y la Halajá (la ley judía) tergiversándolos. La Torá nos dice que “sus caminos son placenteros y sus senderos de paz”. Rambam (Maimónides) nos enseña que el ser humano debe estar en la senda áurea, el camino del centro y no exagerar hacia derecha o izquierda. No tomar la ley en las propias manos, aunque duela, es lo que debe guiarnos. Todo extremo nos puede llevar a un infierno en vida. Las autoridades rabínicas deben entender esto y enseñar a sus alumnos y seguidores que lo más importante es la unidad dentro de la diversidad y condenar en forma total y absoluta la violencia en el nombre de Dios.


El otro extremo, el laico, también debe entender que discutir es legítimo, que todos tenemos nuestra idea pero el pueblo debe seguir unido; respetando uno a los otros. No se debe tomar la iniciativa o apoyar un boicot contra el Estado y sus instituciones, eso da caldo a nuestros enemigos, que no nos faltan. Convencer y no vencer.


Estos dos paralelos, el nacionalista religioso y el laico extremista, nos pueden llevar a una guerra civil y así se unen los dos paralelos en un nuevo desastre para el pueblo de Israel. Aprendamos la lección de Janucá, no solamente la victoria macabea, sino lo que ocurrió durante los noventa y nueve años del Estado Judío hasta que entraron al Templo los romanos. Recordemos que dividiéndonos ganan únicamente los de afuera.


* Comunidad “Taguel Aravá”, Eilat


shm111@smile.net.il

El ejemplo de Tania - José Danor

El ejemplo de Tania

Autor: José Danor

Sin quererlo, la joven Tania Rosenblitt se convirtió el viernes último en una estrella de los medios de comunicación.

Su fama se debe a que ese día, como suele hacer cada tanto, ascendió a un autobús de la línea 451 que une a Ashdod, donde reside, con Jerusalén. Relató la joven que subió en una de las primeras estaciones y se sentó detrás del conductor. En las paradas siguientes subieron otros pasajeros, en su mayoría judíos ortodoxos. Al comienzo, uno de los compañeros de viaje se dirigió a ella solicitándole que se vaya al fondo del coche.

Luego vinieron amenazas y gritos para ``convencerla”. ``Esta línea es nuestra.”

``Aquí las mujeres se sientan donde les decimos”, gritaron. Como los intentos no dieron el resultado a que estos fanáticos están acostumbrados, lo que vino después es digno de una comedia de enredos, aunque más violenta. Uno de los pasajeros se colocó en la puerta impidiendo que el conductor pueda cerrarla y eso lo obligó a llamar a la Policía. En lugar de llevarse detenidos a los revoltosos, como lo harían las autoridades del orden en cualquier país normal, los agentes también la quisieron convencer de que, en bien de la concordia y la rápida reanudación del viaje, sería mejor que se sentara atrás.

Esto tampoco la convenció y finalmente, los agentes dieron al conductor la orden de continuar el viaje, después que aclararon a los fanáticos (no encuentro otro término para calificarlo) que estaban trasgrediendo la ley.

Estos episodios se hicieron tan normales que, normalmente, las mujeres prefieren no enfrentar a los personajes violentos. Es fácilmente comprensible. Después de todo, ¿qué persona normal quiere recibir insultos en el mejor de los casos y golpes en los otros, solamente por sentarse en un sitio ``inapropiado” para el sexo al que pertenecen?

La acción de Tania mereció no solamente la atención de la prensa. Los ministros de Transporte y de Cultura la llamaron para felicitarla por su firmeza. El primer ministro la recordó al abrir la sesión del gabinete ministerial. Los ministros del partido religioso ortodoxo Shas debieron responder a entrevistas en las que les preguntaron una y otra vez qué hacen ellos cuando están en una misma sala con mujeres o cuando, en un acto oficial, entre los que actúan o cantan hay mujeres.

Este episodio llegó después de un período de efervescencia por los constantes ataques que sufren mujeres, particularmente religiosas pero no solo ellas. Se conoció el caso de una a la que no le permitieron pronunciar unas palabras de despedida en el funeral de su padre. Entre los hechos insólitos está el de hacerles caminar por una vereda especial separada por una cortina, como se vio tiempo atrás en Mea Shearim. Sin duda, en esta y otras ideas originales dejaron atrás por lejos a los ayatollas de Irán.

Como las cosas subieron de tono y tanto desde el Gobierno como de filas de partidos políticos y organizaciones de defensa de derechos humanos salieron voces protestando por estos absurdos, seguramente habrá ahora un período de relativa calma en este frente que amenaza, ni más ni menos, a las bases democráticas que los precursores del Estado colocaron a la cabeza de sus ideales, como la igualdad entre hombres y mujeres.

Los políticos y personalidades ortodoxas que hablaron en días recientes, se refirieron a la necesidad que el público en general sea tolerante. Olvidaron que la caridad bien entendida empieza por casa. Y si tanto hablan de tolerancia, ¿por qué no la piden también a los integrantes de sus comunidades? Llegó más lejos un conocido periodista religioso. Explicó que para él es lo mismo. Si las mujeres quieren, pueden sentarse en la parte delantera del autobús. Los hombres se sentarán en la trasera y asunto arreglado. ¡Qué disparate!

El ministro de Transporte ordenó una investigación para comprobar si el conductor del autobús actuó conforme a la ley y exigió que también la compañía Egged lo haga. Mientras haya líderes religiosos y políticos que no ven en esta clase de conducta una trasgresión a las normas, el problema seguirá existiendo.

Entre las voces moderadas estuvo la del rabino jefe, Yona Metzger. Declaró: ``No tenemos la autoridad de imponer nuestra doctrina a otros. Este no es un país del público ortodoxo, Si queremos que exista una separación legítima, lo que podemos hacer es fundar una compañía de autobuses.”

Continuó: ``Es un sitio público. No podemos ser los dueños de todo el mundo. Mientras nosotros y los ciudadanos laicos pagamos el mismo precio para viajar en una compañía pública que no lleva solamente a ortodoxos, ¿qué podemos hacer?”

En medio de las ridiculeces que la inmensa mayoría de la población debe soportar en bien de la convivencia, no alcanza solamente con lo que describimos hasta aquí. Se supo que el ministro de Infraestructuras, Uzi Landau, laico, por cierto, estaba a punto de presentar un proyecto de ley instituyendo lo que se dio en llamar ``electricidad kasher”. No es que alguien vaya a introducir la mano en el enchufe y se contamine en lugar de electrocutarse. El asunto es más serio. Miles de familias religiosas prefieren, durante los días sábado y fiestas religiosas, desconectar sus casas de la red eléctrica nacional; emplean la energía proveniente de generadores ``piratas” debido a que la Compañía de Electricidad emplea judíos que, según la ley religiosa, tienen prohibido trabajar esos días.

Lo más insólito es que la propuesta colocaba la generación de electricidad bajo la supervisión del Rabinato, que debería extender un certificado de que, a los efectos de generar electricidad en los días de descanso, la Compañía no emplea a judíos. No sabemos si a alguien se le ocurrió averiguar cómo hacen judíos ortodoxos que residen en Nueva York o París si se enteran que algún judío trabaja en la usina de electricidad los días sábado y cómo reaccionan allí las autoridades si encuentran que alguien desconecta su casa de la red y prende un generador en el patio para abastecerse.

Evitar la violación del status quo

El episodio en el que estuvo envuelto Rosenblitt y el hecho que la iniciativa se filtró a la prensa, llevó a Landau a dejarla en suspenso. Afirmó que podría contener elementos que violan el status quo existente entre la mayoría laica y los religiosos. La intención según el jerarca es impedir que la vida de miles de personas siga corriendo peligro por el hecho que se conectan a fuentes de electricidad ilegales. Sobre la posibilidad de presentar contra ellos una demanda judicial por cometer delitos, no hubo ninguna referencia. Al mismo tiempo, estoy seguro que si un vecino en Beer Sheva o en Naharía, que no es ortodoxo sino que quiere ahorrar el pago a la Compañía de Electricidad, hace algo similar, vendrán los inspectores de la propia Compañía y de la municipalidad a intimarlo si es que, para empezar, no le imponen una fuerte multa.

Es cierto, los ciudadanos israelíes nos acostumbramos a vivir en medio de un torbellino. Conflictos con los vecinos, bombardeos casi constantes, manifestaciones en protesta por los aumentos, son solo algunos de los componentes de esta ruidosa receta. Los excesos que comete una minoría, que- dicho sea de paso- casi no paga impuestos mientras que vive del dinero del Estado, en general pasan desapercibidos y solamente salen a luz cuando están acompañados por la tradicional violencia que suelen emplear, como cuando manifestaron por la apertura de un parque de estacionamiento en Jerusalén durante los sábados.

Hasta que aparezca la próxima víctima de estos directos descendientes del hombre de las cavernas, Tania seguirá siendo la heroína de la película en la que vivimos.